Normatividad para transformadores, desempeño garantizado


Agosto 2017, por Ernesto Alonso Díaz Pérez, Gerente Comercial Mercado Privado en México






Existen distintas normativas para nuestro sistema eléctrico, las cuales deben cumplirse al pie de la letra para garantizar un excelente funcionamiento. Estas especificaciones hablan sobre los distintos procesos de diseño, construcción, pruebas, instalación, vida útil esperada, etcétera.

En México, la normatividad aplicable ayuda a fomentar y asegurar la calidad y competitividad de los productos nacionales, los cuales deben seguir criterios mínimos establecidos para su diseño, fabricación y, por ende, comercialización.

En lo referente a los transformadores eléctricos de media tensión, existen tres actores principales que cumplen con la función de regularlos: las Normas Oficiales Mexicanas (NOM), la Asociación de Normalización y Certificación A.C. (ANCE) y la Entidad Mexicana de Acreditación A.C. (ema).

Particularmente, las NOM elaboradas por el Comité Consultivo Nacional de Normalización de Instalaciones Eléctricas establecen un conjunto de reglas, especificaciones, atributos, directrices, características o prescripciones aplicables a un producto, proceso, instalación, sistema, actividad, servicio o método de producción u operación.


Por su parte, la ANCE, en su catálogo de Normalización 2017, se define como un organismo de certificación de producto que ofrece a las autoridades, usuarios, compradores, distribuidores, comercializadores y consumidores una evidencia imparcial, objetiva y confiable de que los productos certificados cumplen con los requisitos establecidos en las NOM/NMX. En el ámbito de influencia de esta asociación están la industria eléctrica y sus equipos; entre ellos, los transformadores eléctricos.

Las normas aplicables a los transformadores eléctricos incluyen la NOM-002-SEDE/ENER, la cual establece los requisitos de seguridad y eficiencia energética para los transformadores de distribución. Adicionalmente, están las NMX-J-285, NMX-J-116 y NMX-J-284, que dictan las características mínimas para la construcción de dichos equipos, además de las características mecánicas, eléctricas y térmicas para asegurar su correcto funcionamiento al estar conectados a la red. Dichas normas definen los tipo pedestal, poste y subestación, respectivamente.

También establecen pruebas en los transformadores eléctricos para garantizar su eficiencia, seguridad, confiabilidad y una vida útil de al menos 20 años.

Adicional a la normatividad y como complemento al suministro de productos de calidad al mercado, está la ema, cuyo objetivo es acreditar a los organismos de Evaluación de la Conformidad, es decir, los laboratorios de ensayo o de prueba de los equipos eléctricos. Así, esta entidad es una garantía de aseguramiento de calidad que acredita resultados de prueba confiable.

Cumplimiento de la normatividad
Desde el punto de vista de seguridad en la operación de los transformadores, las normas establecen reglas de construcción tales como:

  • Nivel de aislamiento interno: es un elemento clave en el funcionamiento del transformador para evitar fallas por sobretensión, descargas atmosféricas o variaciones en la red eléctrica. La normatividad establece que se debe considerar un diseño y nivel de aislamiento capaz de soportar eventos donde se observe un diferencial de potencial, considerablemente mayor al potencial de operación
  • Distancias eléctricas mínimas en el acomodo de accesorios y boquillas: el incumplimiento de estos requisitos puede provocar fallas durante su operación
  • Construcción del tanque: su diseño debe soportar una presión máxima que asegure la correcta operación, incluso en una situación de falla
  • Válvula de sobrepresión de operación automática: ayuda a desfogar un aumento de presión súbita al presentarse una falla interna en el equipo
  • Construcción del gabinete con acceso al frente de instrumentos: de acuerdo con los requerimientos específicos para la media y baja tensión

En lo que respecta a la confiabilidad y vida útil de los transformadores, las normas establecen el nivel máximo de sobre elevación de temperatura promedio de 65 °C. No cumplir con este punto afecta directamente su desempeño y reduce su vida útil por degradación acelerada de los materiales aislantes, por ello, la norma determina que el transformador debe ser diseñado para durar en operación, al menos 20 años. Por ejemplo, adquirir un transformador que no cumple con los requerimientos mínimos de sobre elevación de temperatura equivaldría a comprar litros de gasolina que realmente son de 900 mililitros.

En cuestiones de eficiencia, las normas regulan los valores máximos de pérdidas bajo los cuales debe ser diseñado un transformador. Las consecuencias de no cumplir este principio se verán reflejadas en la factura eléctrica, al pagar por energía adicional a la que está consumiendo el equipo.

Pruebas de rutina

Un transformador debe pasar por una serie de ensayos eléctricos, mecánicos y térmicos mínimos para asegurar su confiabilidad como: pruebas de resistencia de aislamientos en diversos escenarios, resistencia del tanque y sobre elevación de temperatura, todas ellas realizadas en laboratorios certificados por la Entidad Mexicana de Acreditación, la cual asegura que los equipos de prueba se encuentren debidamente calibrados.

Una vez considerada esta información, se puede comprender la relevancia de invertir en equipos que cumplan, cabalmente, con la normatividad requerida, cerrando la posibilidad de arriesgar la seguridad de la instalación y de las personas, así como la operación del suministro eléctrico sin que esto signifique comprometer la inversión inicial.

Por todo lo anterior, lo más recomendable es exigir al fabricante que muestre los documentos que acrediten la correcta instalación del equipo, obtener la copia del certificado ANCE vigente y del laboratorio que realizó las pruebas, así como el reporte de las mismas, cotejado con el número de serie del transformador.

Ernesto Alonso Díaz Pérez

Gerente comercial para el mercado privado en México, con 14 años de experiencia en la industria. Se ha desempeñado en diferentes puestos en Prolec GE y participado en proyectos de desarrollo tecnológico, reducción de costos e introducción de nuevos productos al mercado.